La Corte Internacional de Justicia veta la caza de ballenas de Japón

01-04-14

Un barco japonés caza una ballena en aguas antárticas.

Un barco japonés caza una ballena en aguas antárticas. AFP

EUROPA PRESS / EFE

Actualizado: 31/03/2014 13:45 horas

Los jueces de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) han dictaminado este lunes 30 de marzo que la pesca de ballenas por parte de Japón no tiene fines científicos y han prohibido la concesión de nuevos permisos. Los jueces han decidido por 12 votos contra 4 revocar los permisos para la caza de estos cetáceos en aguas del océano Antártico en una decisión contra la que no cabe recurso.

"El tribunal concluye que los permisos especiales concedidos a Japón para matar, capturar y comerciar con ballenas en el marco del (acuerdo) JARPA II no tienen fines científicos", señala el veredicto, firmado por el presidente del tribunal, Peter Tomka. Por ello, Japón debe cesar la caza de ballenas "con efecto inmediato" y revocar todas las licencias actuales, informan medios neozelandeses y japoneses.

Los magistrados estimaron que si bien el programa de investigación nipón contiene "objetivos científicos", su puesta en práctica se ha hecho de una manera "poco transparente". Esa falta de transparencia se aplicó especialmente en la elección del tamaño de las muestras de cetáceos, que incluyen, por temporada, la caza de 850 ejemplares de rorcual aliblanco, 50 de ballena jorobada y 50 de rorcual común, expusieron los magistrados.

Japón no ha podido "explicar" las razones por las que aumentó el tamaño de la muestra respecto a la primera fase de su programa científico, ni por qué incluyó otras dos especies de cetáceos en el mismo, añadieron. "La medida no es razonable en relación a la consecución de los objetivos", concluyeron los jueces en su fallo.

El portavoz de la delegación japonesa, Nori Shikati, dijo a Efe que aunque Japón está "decepcionado y lamenta" el fallo, " lo acepta porque tiene la obligación de cumplirlo, porque es vinculante".

Sin embargo, no especificó en qué pasos concretos por parte de Tokio se traducirá el fallo, "porque tenemos que estudiar el largo fallo antes de determinar acciones concretas".

El II Programa Japonés de Investigación sobre Ballenas en el Antártico bajo Permiso Especial (JARPA II, por sus siglas en inglés), habilitaba a los japoneses para realizar estudios sobre el ecosistema antártico y las poblaciones de ballenas, lo que permitía su caza.

Australia y Nueva Zelanda impulsaron la denuncia contra Japón en los tribunales internacionales porque consideraban que Tokio estaba explotando una laguna legal del JARPA II con la excusa de la investigación científica.

Denuncia de Nueva Zelanda y Australia

La denuncia fue interpuesta en 2010, cuando Australia y Nueva Zelanda denunciaron que el programa de caza de ballenas tenía únicamente fines comerciales. Japón, por su parte, cuestionaba la legitimidad del tribunal para decidir qué es y qué no es ciencia.

El ministro de Asuntos Exteriores neozelandés, Murray McCully, reconocía que se trataba de un caso complejo. "Lo importante para nosotros es si hay un camino para poner fin a la caza de ballenas en el océano del sur desde la perspectiva japonesa y eso es lo que esperamos que se recoja en la decisión judicial", dijo antes de conocerse la sentencia en declaraciones a la televisión neozelandesa One News.

La caza de ballenas está prohibida a nivel internacional desde 1986, pero países como Noruega, Islandia y otros países continúan practicándola a pequeña escala, mientras que Japón se amparó en una normativa de la década de 1940 para seguir con esta actividad. En los últimos 20 años unas 10.000 ballenas han muerto a manos de los balleneros japoneses supuestamente para fomentar la investigación sobre estos cetáceos.

La demanda de carne de ballena en Japón ha descendido drásticamente entre 1962 y 2009, y el número de toneladas para consumo ha pasado de 230.000 a 4.200 en ese periodo.

El Fondo Internacional para el Bienestar Animal (IFAW, por su sigla en inglés) se congratuló hoy por el fallo de la CIJ y uno de los directivos de esa ONG, Patrick Ramage, instó a "Japón, Noruega e Islanda, los tres países que aún cazan ballenas con propósitos comerciales, a aceptar que ello no puede ocurrir en el siglo XXI y a que cumplan la sentencia de hoy".

"El mercado de la carne de ballena en esos tres países está en caída libre. Ha llegado el momento para que se unan al resto de la comunidad internacional y (los tres) abandonen una industria obsoleta y poco rentable", agregó Ramage en un comunicado.

Autor:

Fuente: El Mundo